
Cuando NCM, una empresa del rubro de combustibles en Argentina, se acercó a Mepsan para certificar surtidores en ese país, la operación parecía rutinaria. Lo que vino después fue un proyecto de más de dos años que cambió la forma en que Tecsofuel entiende la certificación internacional. Acá está la historia — y por qué este hito importa.
1. El INTI y la metrología legal en Argentina
El INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) es el organismo de referencia en Argentina para metrología legal: verificar que los instrumentos de medición usados en transacciones comerciales midan correctamente.
En el caso de los surtidores, el INTI certificaba y verificaba cuatro cosas:
- Aprobación de modelo antes de su comercialización.
- Verificación primitiva, antes de ponerlo en servicio.
- Verificaciones periódicas para confirmar que entregue el volumen correcto.
- Cumplimiento de normas de metrología legal, seguridad y exactitud.
Para fabricantes como Mepsan, Wayne o Gilbarco, la certificación del INTI era fundamental. En paralelo, las pruebas físicas — donde el surtidor se pone en un banco de pruebas, se miden caudales y se ensayan componentes — se realizan en laboratorios acreditados. En este caso, el laboratorio fue Lenor Argentina, responsable de los ensayos sobre los equipos.
2. NCM Servicios y el rol de Tecsofuel
NCM había tomado contacto inicial con Mepsan. Sin embargo, dada la experiencia de más de 10 años de Tecsofuel trabajando con Mepsan en certificaciones, documentación técnica y cumplimiento normativo, Mepsan decidió que fuera Tecsofuel quien liderara integralmente el proyecto.
El proceso duró aproximadamente dos años y requirió una estrecha coordinación entre Tecsofuel, Mepsan y los organismos certificadores. Se contó con el soporte técnico permanente de Mepsan y la participación activa de su Departamento de Ingeniería, que aportó la documentación, adecuaciones de producto y asistencia técnica para cumplir con los requisitos argentinos.
3. Las diferencias regulatorias respecto a Chile
Lo primero fue identificar las exigencias argentinas, que difieren significativamente de las aplicadas en Chile. En Argentina es obligatorio realizar ensayos completos del surtidor, con un mayor nivel de detalle en el despiece y documentación técnica de los componentes.
3.1 Configuraciones del mercado argentino
El mercado argentino utiliza configuraciones particulares — como recogedores de mangueras y visores de combustible de proveedores homologados localmente — y no suele usar surtidores con sistemas de mezcla para obtener gasolina de 95 octanos a partir de 93 y 97, una práctica habitual en otros mercados.
3.2 El nivel de detalle documental exigido
Las barreras de entrada son más exigentes que en Chile. La autoridad argentina requiere certificaciones individuales de cada componente crítico, diagramas eléctricos y electrónicos completos, documentación técnica detallada, informes de ensayo de laboratorio (emitidos por Lenor) y antecedentes de trazabilidad de los equipos.
4. Aprendizajes clave
De este proyecto se desprenden tres aprendizajes que hoy aplicamos a cada certificación.
Entender el alcance y propósito de cada certificado. No todos cumplen la misma función ni tienen el mismo alcance normativo. Comprender las acreditaciones OIML y el rol de los laboratorios acreditados es el primer paso.
Gestionar la documentación con método. Identificar los antecedentes faltantes con anticipación evita meses de retraso. Cada requerimiento debe interpretarse correctamente, entregando solo la información pertinente: la documentación excesiva genera confusión en la evaluación.
Coordinar, no solo ejecutar. La certificación es un proceso vivo donde ingeniería, área comercial y organismo certificador deben hablar el mismo idioma durante meses.
5. Acreditación permanente para NCM
El resultado final fue la acreditación de NCM, que le permite comercializar dispensadores Mepsan en Argentina sin restricciones. Sin la certificación correspondiente, no es posible vender legalmente estos equipos en ese país.
A diferencia de Chile, donde la certificación debe renovarse cada 18 meses, en Argentina tiene carácter permanente una vez obtenida, siempre que se mantengan las condiciones exigidas. Por eso fue clave gestionar el proceso de manera eficiente desde el primer intento.
Este proyecto confirmó algo que en Tecsofuel sostenemos desde hace años: la certificación no es un check al final del proyecto, es el proyecto mismo. Y en mercados como el argentino, esa diferencia se traduce en un activo permanente para nuestros clientes.

